Pensar y Hacer, vivimos en la sociedad del Pensar y el Hacer según nos cuenta Pablo d´Ors.

Pensar y Hacer, vivimos en la sociedad del Pensar y el Hacer según nos cuenta Pablo d´Ors.

Pensar y Hacer, la formula que utilizamos para resolverlo todo, ese es el problema, que no podemos resolverlo todo Pensando y Haciendo.

La mentalidad actual es una mentalidad practica, las personas funcionamos desde el razonamiento mental y el sentido común, una manera pragmática de vivir la vida, y eso está muy bien para el día a día, y para resolver los problemas que nos ofrece la vida cotidiana. Por ejemplo, si se me rompe una tubería en casa, pienso que si llamo al fontanero, vendrá a arreglarlo, hago la llamada y el asunto está resuelto.

El problema llega con el tipo de asuntos que no se pueden resolver o sanar Pensando y Haciendo. Pablo d´Ors nos menciona en el video, un caso de dolor extremo: la muerte de un hijo. ¿Qué pasa con ese tipo de problemas?

No sabemos, no estamos preparados, nadie nos ha enseñado a resolver los problemas del alma. Los dolores del alma no se solucionan pensando y haciendo, sino atravesando y sintiendo.

Pongamos que hemos perdido un ser querido, si pensamos en las reacciones mas comunes, suelen ser las de no pasar tiempo solos, estar en compañía, despejarnos pensando otras cosas, saliendo con amigos, cogiendo una buena borrachera para no sentir… es decir, cualquier cosa con tal de no afrontar el dolor y taparlo como sea.

¿Y si la manera de sanar este tipo de dolor fuera precisamente haciendo lo que tanto evitamos? Desde que somos unos niños, entendederos que sentir dolor es malo, llorar es algo negativo y tratamos de evitarlo a toda costa, sin embargo, paradójicamente es la única manera de atravesar el dolor para sanar. ¿tiene esto algun sentido?

Afrontar el dolor es reconocerlo en uno mismo, observarlo y sentirlo, no rechazarlo. Cuando uno observa su dolor, se está observando a si mismo, y como Pablo dÓrs apunta en el video, cuando miramos lo suficiente, nos damos cuenta de que hay dolor, pero no hay daño, no hay un agente o sujeto externo que nos provoque un daño, somos nosotros mismos que nos hacemos daño.

Siguiendo la metáfora de Pablo, tenemos una flecha clavada, y no nos damos cuenta de que en realidad, no hay flecha, sentimos el dolor de una flecha, pero no hay ninguna flecha, hay dolor, pero no hay daño.

Si seguimos observando lo suficiente, también nos daremos cuenta de que el arquero eres tu, es decir, no hay nadie mas que tu mismo provocándote ese dolor, y dependiendo de ti y de lo que hagas, de tu manera de gestionarlo, atravesarás un dolor mucho mas intenso y duradero, te harás mucho daño a ti mismo, o no.

Si seguimos observando quizás descubras, que la herida eres tu, y que eres capaz de sanar si te das cuenta de todo esto.

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